Desde pequeña, mientras dibujaba bocetos de figuras humanas, descubrí mi habilidad para diseñar y, más adelante, mi pasión por el mundo nupcial.
Estudié la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil, donde eduqué mis sentidos y encontré un gran estímulo para dedicarme de lleno a la moda.
Me apasiona el trabajo artesanal y la alta costura.
Mis diseños apuestan por una elegancia serena y atemporal, con vestidos sofisticados y minimalistas. Algunos tienen líneas más sugerentes, otros un aire más romántico, e incluso hay patrones que se entregan a una esencia bohemia. Eso sí, todos siguen el mismo lema: menos es (siempre mucho) más.
La ventaja de crear vestidos a medida es que, con el tiempo, se genera un vínculo muy especial. Siempre digo: no se trata solo de confeccionar el vestido, sino de la magia que nace en el proceso de construcción.
Mi gran desafío es lograr que cada mujer pueda transmitir su esencia y su belleza, esa que se encuentra en el alma y se refleja detrás de la mirada de quien la puede apreciar.